Mauricio Valdivieso

Mauricio Valdiviezo Carrión nació en la ciudad de Santa Isabel provincia del Azuay, el 11 de noviembre de 1974; la instrucción primaria la realizó en la escuela Julio Abad Chica de la ciudad de Cuenca; cuando cursaba el tercer grado, ganó un concurso de pintura superando a los alumnos de los grados superiores, lo que le valió el reconocimiento y admiración tanto de sus compañeros de clase como de sus maestros. La secundaria la realizó en el colegio La Salle, en donde a la edad de 14 años participó en el concurso de pintura organizado por el Banco del Austro en el cual participaron todas las escuelas y colegios de la ciudad, habiendo obtenido el primer premio con una obra de contenido social. En el año 1998 ingresa a estudiar arquitectura obteniendo su título de tercer nivel en el 2003. Mientras cursaba sus estudios universitarios, realiza su primera exposición en la galería de la Prefectura del Azuay en 1998; en el año 2000 presenta su segunda muestra pictórica, esta vez la efectúa en la Galería del Banco del Pacífico; cabe aclarar que la mayoría de las obras expuestas fueron vendidas a compradores nacionales y extranjeros. En el año 2004 participa por primera vez en un Salón Nacional de Pintura organizado por el Colegio Nacional de Arquitectos, obteniendo el tercer premio. Posteriormente por no tener los suficientes recursos económicos para pintar, abandona su pasión y se dedica a trabajar haciendo uso de su profesión como arquitecto. En el 2011 surge la brillante oportunidad de retomar su pasión cuando en la Universidad de Cuenca se oferta la Maestría en Dibujo, Pintura y Escultura; durante ésta y luego de egresar continuó pintando llegando a calificar para exponer en el Museo de Arte Moderno De Cuenca entre octubre y noviembre de 2014. Se caracteriza por ser un artista autodidacta, creador de obras inéditas en su gran mayoría con temas relacionados al paisaje natural y urbano; haciendo uso del género figurativo y romántico no ha necesitado cambiar su estilo, ni tampoco entrar en conflicto con la realidad posmoderna del arte, él simplemente mantiene su criterio estético como una forma de representar aquellas escenas que lo han conmovido; todo esto en procura del deleite de sus mayores críticos: el público.